El Plan de Greta - Las pequeñas cosas

Yo no siempre he vivido en la Costa Brava. Soy una chica de ciudad demasiado romántica para el asfalto, pero no lo suficiente como para renunciar al pintalabios…

Me enamoré de estas playas mi primer verano aquí, cuando la vida sí parecía un anuncio de cerveza y la operación biquini era una semana cenando ensalada!

Lo cierto es que aquí he pasado los mejores veranos de mi vida… Creo que me enamoré 73 veces. Salté desde mil rocas al agua. Días de playa. Atardeceres de película. Fiestas con antorchas y fogatas.
Paisajes increíbles. Paellas imposibles. Chiringuitos con guitarras, rumbitas y guirnaldas…  Maldigo y me alegro a partes iguales, de ser de la generación que vivió todo aquello antes del boom de las redes sociales.

De aquel primer verano, que creí irrepetible, guardo recuerdos increíbles y la rara manía de apuntar en una libretita lugares que me enamoran, nombres de vinos que merecen copas anchas de cristal y los mejores sitios para hacer cualquier cosa!
Ahora tengo que vigilar algo más con los postres, vivo enamorada de alguien que me prepara el café por las mañanas y aunque me encanta salir, las noches que se hacen de día las recuerdo toda una semana!
Al llegar me costó acostumbrarme al invierno, cuando las calles estaban casi siempre vacías y la brisa marítima era una feroz tramuntana. Pero con el tiempo comprendí que aquí el invierno es verano cocinado a fuego lento. Vivir en la costa es disfrutar de la playa sin prisa, del arroz un miércoles de diciembre … Ahora conozco los restaurantes por el nombre de sus dueños, y los camareros sonríen cuando me ven llegar sin reserva, porque saben que comeré en 10 minutos en una esquinita de la barra!

Y aunque la vida no puede ser siempre ese anuncio de cerveza, sí lo pueden ser tus vacaciones. Puedes decidir venir y perderte, o puedes llamarme y dejarte llevar… Pero decidas lo que decidas, cuando pienses en venir por aquí, recuerda que a partir de hoy tienes una mejor amiga que vive en la playa …

Besos perfectos,

Greta.

El Plan de Greta - Las pequeñas cosas

 

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